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Los códigos QR no son solo decorativos

By octubre 14, 2014 Internet No Comments

Los códigos QR tienen una vida mucho más larga que los últimos años, aunque ha sido en este período en el que se han hecho más habituales. Nacieron en Japón en los 90, cuando los códigos de barras tradicionales parecía que no podían dar más de si, y ahora ya algunos se preguntan si ellos mismos no habrán quedado obsoletos. Las marcas de ropa siguen usándolos, metiéndolos en las etiquetas para dar más información de lavado, y las empresas de transporte los han convertido en su herramienta clave para gestionar los billetes de sus usuarios. Pero ¿podrían dar los códigos QR más de ellos mismos?

Por poder, podrían. Muchas empresas los han añadido en su packaging y algunas los han sumado a los anuncios que están en zonas públicas o en papel y que por tanto no permiten de entrada llevar al usuario más allá. Algunas ciudades han visto como los códigos QR aparecían en las marquesinas de autobuses, como apoyo tecnológico a los anuncios de los laterales. Pero si los anuncios de las paradas de autobús aún consiguen que nos fijemos en ellos, sus códigos QR podrían no tener la misma suerte. Tras su despliegue, no ofrecen ninguna información asociada, ni relevante ni irrelevante. Cuando el consumidor hace una foto para traducirlo, no consigue nada.

Esa práctica no solo frustra al consumidor sino que hace que no vuelva a directamente fotografiar códigos QR en ese soporte. Es la versión tecnológica y publicitaria del cuento de Pedro y el lobo. Tantas veces se anuncia que viene el lobo sin que sea cierto que, cuando llega, nadie creerá el aviso. Aunque esa no es la única práctica que ha hecho que los consumidores estén desencantados con las acciones de las empresas en códigos QR. Las marcas han desencantado a los consumidores ofreciendo información irrelevante, creando códigos que funcionan mal, posicionando códigos QR en lugares en los que es posible escanear o simplemente no cuidando la experiencia posterior al escaneado.

vía Cómo las marcas desencantan a sus usuarios usando mal las nuevas tecnologías.

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